Por Vinicio Montero. Kavadar puede ser descrito como un acto de la naturaleza, el acto del stoner. Transcurrió posterior a una tarde lluviosa y ajetreada; el atuendo predominante en la antesala era abrigo, barbas y cabellera larga, aún ligeramente rociados por la tormenta.

Al ingreso, El Plaza fue tornándose cálido, mientras el público, mayormente maduro, se preparaba para una sesión sonora y visual que algunos afortunados ya habían atestiguado en ocasiones anteriores.

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Los alemanes saludaron con sus instrumentos, y sin más, comenzaron de lleno con Lord of the Sky. El juego de luces cálidas y frías, el balanceo de largas y rubias cabelleras y las notas psicodélicas engendraron una atmósfera que permeó en cada uno de los allí presentes.

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En un ambiente más que dispuesto, Kadavar se entregó al público que había emprendido un viaje a través de la placentera variación de compases en cada una de las canciones.

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La banda no necesita intervenir verbalmente, todo fue dicho a través de un setlist con el que la audiencia se mostró satisfecha, ya que, además de los temas contenidos en su más reciente álbum “Berlin”, fueron interpretados diversos temas de su discografía. Forgotten Past, Doomsday Machine y All our thoughts también formaron parte de este despliegue sonoro digno de presenciarse.

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Conforme la noche avanzaba, los más aguerridos se abrían paso para llegar a pies del escenario, el centro de la pista se meció al ritmo del headbanging, hasta el momento del encore.

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Come Back Life dio fin al viaje de esa noche, sin embargo, los músicos prometieron volver, y numerosos comentarios de satisfacción derivados del disfrute sensorial amenizaron la despedida a ese acontecimiento.

Fotos: Gabriela Oliveros

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