La música suele concebirse como un sueño, con todos los matices que ambos términos implican, desde el disfrute onírico, hasta la firme convicción ante un objetivo: crear y trascender por ello.

Es el caso de Paul Valle, un joven parisino cuyo interés en la literatura es suplantado por la promesa de un posible futuro en la música electrónica. Paul, al lado de su mejor amigo, crea el dúo “Cheers”, con influencias de garage; y en mancuerna con varias personas que también buscan un lugar en la escena, comienzan a trazar su trayectoria en el mundo de las fiestas, los DJ set y las giras.

Sin embargo, este universo conlleva excesos y pretensiones que en cierta medida delinean el porvenir de cada uno de los personajes.

El escenario que conforma la evolución de la música electrónica en Francia a partir de la década de los 90, crea una atmósfera ad hoc con el incipiente éxito de “Cheers”, pero, así como las tendencias en el arte llegan a caracterizarse por su volatilidad, lo mismo sucede con las relaciones interpersonales, el interés, el compromiso y la dedicación que mantienen vigente un sueño que pocos llevan a la posteridad (es aquí donde Daft Punk tiene injerencia).

eden movie daftpunk

Edén no se excede a nivel técnico para denotar el paso del tiempo en los personajes y los escenarios, el ambiente sonoro que conduce la película es más bien la guía en este respecto. Las promesas de amor, los lazos de amistad, el entusiasmo ante la inmensidad creativa o un horizonte colmado de posibilidades, se desvanecen así como los beats de una noche colmada por luces, bullicio, alcohol, cocaína y concurrencia.

Esta película apela a los sentidos, más allá de una trama aparentemente formal; las experiencias que encarnan los personajes a través de un lapso extenso en el tiempo, permiten una total empatía con el espectador. Edén muestra la ambivalencia musicalizada en sitios donde el tiempo pareciera no transcurrir.

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