Corría el año de 1937 en Frankfurt, Alemania, cuando el Hindenburg, dirigible de dimensiones descomunales; símbolo del poderío nazi y de la alta tecnología desarrollada en el Tercer Reich, pues a la sazón era la aeronave más grande del mundo, emprendía el que fue su primer vuelo al continente americano, pero también el último de su existencia.

A través de cuatro episodios dirigidos por Philipp Kadelbach, en los cuales se entreveran el drama, el amor, la intriga y la tragedia, A partir del jueves 5 de marzo, en punto de las 23:00 horas, nuestros amigos de Canal Once transmitirán la miniserie Hindenburg, el último vuelo, la apasionante historia del zepelín más famoso del mundo, cuya longitud rebasaba la de tres aviones Boeing 747 juntos.

La miniserie, protagonizada por Maximilian Simonischek, Lauren Lee Smith y Stacy Keach, introduce un elemento nuevo en la historia de la que ha sido considerada como una de las más grandes tragedias del siglo XX: la posibilidad de un acto de sabotaje que involucra una bomba instalada dentro del dirigible por parte de un prominente empresario estadounidense, aun cuando su propia familia se encontrara a bordo de la aeronave, que viajaba a más de 135 kilómetros por hora.

Hindenburg, el último vuelo: Tragedia del dirigible más famoso del mundo

Esta producción alemana cuenta con destacadas actuaciones, espléndidas locaciones y muchos efectos especiales, que traen como resultado una miniserie de elevada calidad que recrea momentos de intimidad a bordo del dirigible, jamás captados por los historiadores, con lo cual se humaniza tanto a pasajeros como a tripulantes, al ponerles nombres e historias y no considerarlos como una simple cifra estadística, producto de la catástrofe.

Hindenburg, el último vuelo: Tragedia del dirigible más famoso del mundo

Entre los personajes de Hindenburg, el último vuelo, destacan el oficial nazi Göring, antiguo as de la aviación durante la Primera Guerra Mundial, y piloto del zepelín. Los Kerner, una familia judía que ve en el Hindenburg la posibilidad de huir del terror de la persecución nazi; el empresario y congresista estadounidense Van Zandt, quien ve un nicho de oportunidad para hacer un lucrativo trato con los alemanes, aunque ello signifique pactar con el diablo, y el ingeniero Merten Kröger, quien ve la nave como un sueño tecnológico hecho realidad. Un sueño que se convertirá en su peor pesadilla, pues el reto para él ahora será encontrar el explosivo antes de que haga estallar al dirigible y lo convierta en un infierno.

El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg se acercó a la base de amarre en la Estación Aeronaval de Lakehurst, en Nueva Jersey, y tras esperar varias horas a que el tiempo tormentoso le permitiera las maniobras de atraque, al filo de las siete y media de la noche, mientras había largado los amarres y se acercaba a la torre, se produjo una explosión que cobro la vida de 36 de las 97 personas que iban a bordo. El fuego consumió la colosal nave de 245 metros de largo y 41 de diámetro en menos de 40 segundos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here