A primera vista, la tercera entrega de la exitosa franquicia de “Night at the Museum”, que con el subtítulo de “Secret of the Tomb” llegará a los cines de todo el país este 19 de diciembre, no podría estar más alejada del mundo hispano. Su director, el exitoso Shawn Levy, un especialista en comedias familiares que ha estado al frente de las dos películas previas, y también de “Cheaper by the Dozen” y “The Pink Panther”, nació en Montreal, la ciudad más importante del Canadá francoparlante, y su protagonista, Ben Stiller, es eminentemente neoyorquino. Owen Wilson es de Texas, Robin Williams de Chicago y Dick Van Dyke de Missouri, y si ya las películas anteriores tenían una cuota inglesa con la participación de Ricky Gervais y Steve Coogan, dos de los comediantes más celebrados de ese país, el hecho de que buena parte de la historia transcurra en Londres, más precisamente en el Museo Británico, suma al equipo al ascendente Dan Stevens, el de “Downtown Abbey”, mientras que la divertida Rebel Wilson (“Pitch Perfect”) aporta una cuota australiana.

Guillermo Navarro

Sin embargo, el filme es mucho mas latino que lo que muchos imaginan, ya que detrás de cámaras está la segura mano de Guillermo Navarro, uno de los directores de fotografía más ilustres de Hollywood, que llegó a la meca del cine junto a su gran amigo y homónimo Guillermo del Toro. Fue él quien decidió los encuadres en la muy respetada “Cronos”, la primera película del gran director, cuando ya era un experimentado cinematográfo que había trabajado en algunos éxitos del cine mexicano como “Cabeza de Vaca” de Nicolás Echeverría, la que representó a México en el Oscar y se estrenó comercialmente en Estados Unidos en abril de 1992, “El amor a la vuelta de la esquina” y “Morir en el golfo”. El éxito de “Cronos” en este país le sirvió para que se le abrieran las puertas, y después de ocuparse de la fotografía en un telefilme protagonizado por Lee Majors, se convirtió en la mano derecha de un joven y talentoso director llamado Robert Rodríguez, para quien trabajó en “Desperado”, “Four Rooms” y “From Dusk Till Dawn”. Y aunque también trabajó para Quentin Tarantino en “Jackie Brown”, su carrera adquirió nuevas alturas cuando se reencontró con Del Toro en su primera película española, la propuesta de terror “El espinazo del diablo”. Su compatriota lo volvería a llamar para “Hellboy” y para el filme que le dejaría su primer Oscar, la espectacular “El laberinto del fauno”, en un año en que los mexicanos en Hollywood brillaron como nunca: en 1997, fueron 10 los nativos de ese país que resultaron nominados, ya que a los dos Guillermos se sumó otro homónimo, Guillermo Arriaga, y también pudieron celebrar una candidatura Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñarritu, Adriana Barraza, Emmanuel Lubezki, Eugenio Caballero, Pilar Revuelta y Fernando Cámara.

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Su carrera continuó junto a Del Toro en “Hellboy II: The Golden Army” y en “Pacific Rim”, pero para los ejecutivos de Hollywood quedó en claro que la cámara de Navarro era ideal para las grandes superproducciones. Tras participar en la primera “Night at the Museum” junto a Levy, el mexicano fue invitado por Bill Condon para que iluminara las tomas en las dos partes de “The Twilight Saga” con la que concluyó una de las franquicias más exitosas de la historia del cine, ambas subtituladas como “Breaking Dawn”. El notable cinematógrafo ya ha concluido el rodaje de “London Fields”, la más reciente película de Johnny Depp.

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Coordinador de prensa y promoción de contenidos en RockActivist. Estudié Ciencias de la Comunicación en la FCPyS. Me interesa la Social Media, la Producción Audiovisual, el Cine y las Series de TV.

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