En Televisión Azteca se estrenó hace menos de un mes El hormiguero, un programa tipo talk show de entrevistas y experimentos graciosos en vivo relacionados con la ciencia. Transmitido a las 9:30 de la noche por canal 7, este programa parece cavar su propia tumba y perecer ante el rating.

Al ser un remake del programa español del mismo nombre, la misma temática y sobre todo con los mismos títeres (pichas y cachas), no tiene mucha prosperidad en sus contenidos y, salvo contados casos de puntadas cómicas, dadas por los mismos invitados, esta transmisión sucumbe ante lo aburrido y el humor barato.

El conductor es Mauricio Mancera, un amateur que hiciera sus pininos en el programa Venga la Alegría  y despuntara de una manera sumamente sorpresiva por su estatura baja y su carisma inagotable que se asemeja al de un niño. Justo por esto, el programa que tiene un sentido sátiro al tratarse de “un lugar pequeño donde suceden cosas grandes”. “Mau” es un adolescente que pretende comportarse como adulto.

El problema se encuentra en el contenido, porque programas de comedia existen desde hace décadas; sin embargo, la carencia de tiempo (que aunque es de una hora) hacen que la ciencia quede de lado para dar más importancia al invitado que está cada noche, jactándose de ser “un programa de divulgación científica”.

Precisamente los invitados que ha tenido El hormiguero son personajes de talla mundial -principalmente mexicanos- que no están relacionados con la ciencia y se quedan mirando cada experimento que sucede sin ser partícipes. Entre ellos están el expresidente Vicente Fox Quesada, el campeón de boxeo del mundo Juan Manuel Márquez, el blogger Werevertumorro, o el Director Técnico Miguel Herrera.

Resulta que los invitados especiales son lo mejor de todo el programa, lo rescatable es verlos interactuar con el público, como lo haría Matthew Gray Grubler, actor en Criminal Minds como el doctor Spencer Reed, y que tiene más carisma y presencia que el propio conductor. También ha sido invitado Paul Zaloom A.K.A Beakman al escenario. Un deplorable capítulo donde el padrino de la ciencia en televisión queda completamente aislado del mismo show siendo un visitante más. Una pena.

el hormiguero

¿Para qué hacer ciencia en vivo, si no se analiza de forma verdaderamente científica los experimentos? Porque es más sencillo colocar dos marionetas moradas en forma de hormiga que cuentan chistes asquerosos. Además, este programa se ha visto opacado de manera simultánea a otro show de la misma cadena La isla, un reallity donde el morbo de ver en situaciones difíciles a artistas de telenovelas resulta más divertido que el propio material de humor.

El hormiguero no tiene una temática sólida, oscilando entre lo pésimo y lo pobre, satisfaciendo la necesidad de hacer remakes de manera repetitiva esperando adquirir un poco de titularidad televisiva. No se puede esperar nada bueno de un refrito cuando el original también es pésimo. Además, Mauricio Mancera debe pensar dos veces antes de convertirse en un conductor autónomo y dejar de ser un patiño, porque su persona no está a la altura de un programa como este. Su papel de niño pequeño no dejará de acecharlo toda la vida.

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Comediante frustrado. Escritor de crónicas, entrevistas y notas en pirámide invertida. Gustoso del sarcasmo, amante de los perros y creyente de los dioses cósmicos. Practicante de la fotografía y cinéfilo de hueso no tan colorado. Locutor, experto en garabatos. El mejor contando chistes malos.

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