Por Alejandra García. La semana pasada de forma apresurada y con muchos detalles por terminar fue inaugurado el primer acuario de la Ciudad de México y de acuerdo con diversas fuentes el más grande de Latinoamérica, con una inversión de cerca de 250 millones de pesos esta acción busca impulsar el turismo en el Distrito Federal.

Acuario Inbursa

El acuario, dividido en cuatro plantas, alberga decenas de especies traídas una buena parte de Veracruz y otras más de Nueva Zelanda, el Caribe y más países. Con una mirada ecologista, el acuario busca concientizar a la población sobre la importancia de proteger el medio ambiente y el peligro de extinción de muchas especies como el tiburón, los corales y demás animales marinos.

Los usuarios únicamente tienen acceso a partir del tercer piso pues en el nivel más profundo se encuentran ubicadas las bombas purificadoras y de presión para mantener en funcionamiento las tres plantas superiores. Las peceras tienen un espesor de 8 centímetros y deben tener una temperatura, iluminación y presión específica para que los animales puedan mantenerse en óptimas condiciones.

En la planta más baja iniciamos la aventura pirata en un ambiente oscuro que destaca el gran colorido de los peces que se contonean de un lado a otro; encontramos por ejemplo los hermosos y plateados ángeles traídos desde Nueva Zelanda, los suaves tiburones guitarra y las rayas látigo, llamadas así por el movimiento de su cola al desplazarse.

Acuario Inbursa

Al llegar al segundo nivel, nos encontramos diferentes tipos de medusas que iluminadas con luces que pasando por el morado, azul, naranja, rojo y verde dan al ojo un efecto psicodélico y resaltan el movimiento y la forma de esta especie. Al continuar encontramos a uno de los animales en los que la naturaleza parece hacer una excepción, los caballitos de mar, pues son los machos los que engendran los huevos y deben volverse más agresivos para protegerlos.

Acuario Inbursa

Otro tipo de peces muy peculiares que hallamos en el piso intermedio son los conocidos como peces globo que de ser pequeñas miniaturas pueden aumentar su tamaño sorprendentemente. Sin embargo, cabe resaltar que a este piso del acuario le hacen falta múltiples detalles por terminar, varias peceras se encontraban todavía en la construcción de corales hechos de resina, de igual manera las estrellas de mar a las que se puede tocar con las debidas indicaciones de los guías, se ubicaban en una plancha aún con cemento fresco en contenedores de unicel.

El recuerdo que uno se lleva es un colorido collar de flores que es colocado al llegar al ultimo nivel, decorado con un estilo hawaiano y música que nos hace evocar las olas, las tablas de surf, las casas frescas con techos de palma y los comercios típicos que podríamos encontrar en sus playas que hacen juego perfecto con los simpáticos y todavía pequeños cocodrilos, pero… ¿dónde estaban los pingüinos, los delfines y las ballenas? 

  • Precio: $130 sin descuento
  • Dirección: Miguel de Cervantes Saavedra #386 Col. Ampliación Granada Del. Miguel Hidalgo C.P. 11500

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